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Hay que pagar antes de recibir.
El comercio electrónico por Internet está en boga, tanto que empresas como IBM están apostando su futuro sobre lo que ha llamado e-business, o negocios electrónicos. Con este auge y el empuje que se viene dando a esta nueva forma de hacer negocios, surgen los conflictos de modelos económicos, especialmente porque el paradigma de la vida real (comparada con la vida virtual, si así sele puede llamar a la de Internet) trata de imponernos esquemas que no necesariamente funcionan en el nuevo medio.
Un ejemplo concreto es la atención de garantías de calidad sobre productos y/o servicios adquiridos y/o recibidos a través de la red. Las reglas en el comercio "real" son claras y en la mayoría de nuestros países existe legislación de protección al consumidor donde se puede hacer exigible, como mínimo, la devolución del dinero por un producto/servicio defectuoso. Cuando adquirimos algo por Internet, puede darse el caso inclusive de que no haya ante quien colocar a respectiva queja. La globalización introduce dificultades de legislación, al igual que de exigibilidad tanto en la calidad, cumplimiento y entrega del vendedor, como en la puntualidad del pago del comprador.
En éste último punto, quienes quieran comprar algo por Internet deberán pagar por adelantado, y sin tener chance de ver, probar, palpar la mercancía (aunque en contados casos como con el software o la música, se puede ensayar antes de comprar). Inclusive, es necesario que se proporcione la información del medio de pago, que por lo general es la tarjeta de crédito, y una vez validada la información y obtenida la autorización del banco emisor y procesado el cargo, se procede al despacho de lo pedido.
Viene el cambio del paradigma. ¿Cómo creer en el proveedor y en la calidad de su producto? Si ya nos cobró, ¿qué nos garantiza que nos devuelvan el dinero si la calidad no es apropiada o si el producto nunca llega? Realmente se entra en la construcción de una confianza en las empresas, más que en el producto. En el mundo real, la compra se hace basada, por lo general, en la calidad del producto, una vez tenemos oportunidad de evaluar las diferentes variables que nos permiten medir la calidad. En caso que no nos satisfaga, simplemente no lo compramos, así el proveedor sea de la más alta reputación. En el sentido contrario también funciona. Una muy buena calidad de producto no requiere de alto conocimiento del proveedor.
En el mundo virtual, la calidad del producto/servicio es una variable secundaria que solo entra a jugar para la venta repetitiva, sin embargo en la primera compra, las variables que juegan son la comodidad de efectuar la transacción, probablemente un menor precio, y principalmente la confianza en el productor o proveedor del producto/servicio.
La Internet exige que la confianza esté en el que vende y no en el que compra. Los compradores deben tener plena confianza en quien están depositando la información requerida para efectuar cobros de valores a una tarjeta de crédito.
En algunos aspectos del comercio interempresarial, se establecen las mismas cuentas que hoy existen en cuanto a que la confianza ha sido establecida con base en relaciones anteriores. Sin embargo en el comercio masivo, esta confianza se debe construir en el mismo proceso de la colocación del pedido y el pago se debe hacer por adelantado.
Es importante entonces cerciorarse de que la empresa ante la cual esta comprando, provee un sistema de quejas, devoluciones, atención al cliente, y servicio de garantía de los productos vendidos. Este aspecto especialmente se debe cuidar si el proveedor está en una región geográfica distinta a la suya. Aunque el paradigma de pagar después de ver el producto se rompe y se convierte en "pago por adelantado" tendrán que surgir nuevas formas de pago y de protección tanto al consumidor como al productor, de tal manera que el comercio electrónico realmente se masifique.
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Citas Citables
" En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser. "