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El que parte y comparte...

Javier Matuk

Hace muchos años, a Richard Stallman se le ocurrió que no deberían existir fórmulas secretas en el mundo del software.



Casi todas las empresas que venden software tienen un secreto: se trata del código o la forma en que están escritos sus programas. Precisamente, los programadores escriben y escriben muchas "líneas" o pantallas llenas de instrucciones que casi nadie entiende, sólo ellos. Al final de cuentas, lo que entregan al "usuario final", es decir, a usted y a mí, es el mismo producto pero hecho de tal forma que sólo se ejecuta y listo: el código está como escondido ahí dentro. Es como funciona en forma general la industria del software comercial.

Tratando de hacer una analogía, es algo parecido a la fórmula secreta de un refresco de cola. En teoría existe y sólo unos cuantos la conocen. Para tomarse una Coca Cola no requiere de nada más que comprarla y listo. La fórmula la conocen unos cuántos, pero usted no tiene que saber nada de química para disfrutar de las burbujas. Es así como el usuario no requiere ser programador para poder, por ejemplo, usar un procesador de textos.

En el mundo comercial, si se le antoja una Coca va y la compra. De la misma forma, bueno, más o menos parecido, si necesita un software, lo adquiere, aunque en realidad por tratarse de un intangible –sin burbujas- lo que realmente está pagando es el derecho de usar el producto. Es como un disco o una película, no "se compra" la película, más bien se paga por el derecho de verla en la casa.

Hace muchos años, a Richard Stallman se le ocurrió que no deberían existir fórmulas secretas en el mundo del software. El pensó que en lugar de resguardar sigilosamente ese tipo de asuntos, patentes y lo considerado "secreto", debería compartirse o abrirse y a esto se le llama genéricamente "software libre". Claro, me refiero específicamente al código que hace los programas una realidad. Con esa idea, regresando al ejemplo de la Coca Cola, si no hubiera secretos y todos pudieran conocer la fórmula, existiría mucha, pero mucha gente que le encantaría hacerle modificaciones, darla a probar e irla mejorando. Claro que también estarían decenas o tal ves cientos de versiones del refresco. ¿Por qué? Si no hay secretos, todos pueden conocer "las tripas" del producto.

Algo muy parecido es lo que sucede con el también llamado "open source" o "código abierto". Muchos piensan que el software bajo esta modalidad es "gratis", pero eso es una gran mentira. En muchos casos el programador o empresa lo puede dar sin costo o cobrar poco, pero nunca quiere decir que sea gratis y que se puede hacer con él lo que le plazca.

Así, estos movimientos han dado mucho de que hablar, sobre todo por la gran cantidad de buenos programas que se encuentran bajo esa modalidad, cayendo rápidamente en el error de que es software gratuito. Y es fácil tener esa idea, pues en muchos de los casos, no hay intercambio de dinero de por medio y sí hordas de programadores colaborando con un proyecto, por el puro gusto de hacerlo.

La semana pasada estuve en la ciudad de Nueva York, donde la empresa Sun Microsystems lanzó nuevos productos, específicamente dos nuevos servidores que ahorran energía, son más veloces y cuestan menos. Sin embargo, el asunto más significativo fue que en voz de Scott Mcneally, su presidente, anunciaron que liberarían el código del microprocesador SPARC.

¿A quien van a liberar? ¿Estaba preso? Más o menos, es decir, así se dice cuando el código o las páginas de instrucciones forman parte de los secretos de una empresa y al "liberarlo" lo hace público (como si fuera la fórmula del refresco de cola). Ahora bien, ¿qué es el código de un microprocesador? ¿qué esos no son los famosos chips?. En efecto, pero resulta que para funcionar igual requieren de software (conocido como micro código) demasiado complejo y muy difícil de entender. Entonces, ¿para que libera Sun este software?

Buena pregunta. La firma ya lo ha hecho con otros de sus productos como el Solaris (un sistema operativo) y ahora busca más. En teoría, al ser código libre o compartido, muchos podrán obtenerlo y mejorarlo, con el fin de hacer más eficientes sus programas junto con los chips. ¿Pero que no todos los chips son de Intel? Para nada. Esa es la firma más grande, pero también otros como AMD, IBM y Sun, como los más importantes jugadores de este complicadísimo y costoso negocio de diseñar y crear microprocesadores.

Pero, ¿a mi que me importa que Sun o cualquier otro libere su código? En principio, no de mucho, es decir, como un simple usuario usted y yo no obtenemos nada en primera instancia. Pero a largo plazo la idea es que muchos productos estarán mejorando y su precio, o será cero o será muy reducido. Para muestra un botón: OpenOffice. La suite de oficina clon del Office de Microsoft pero que como es código compartido, no tiene costo, la puede descargar y usar sin pagar un centavo. ¿Quién está detrás de este proyecto? Sun. ¿Simple coincidencia? No lo creo. La competencia es férrea y esto se va a poner interesante. Mucho, diría yo.


Autor: Javier Matuk
Sitio Web: www.matuk.com
Tomado con Autorización de Matuk.com







© J.C.Daccach T. 1997 - 2008

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Ultima Modificación: Enero 8, 2006

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