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Campanazo de Alerta
José Camilo Daccach T.
La internet ha traido muchos cambios en la forma de vida de las personas y de las empresas. Nuevos negocios surgen que mueven el piso de lo fundamental en las reglas. No se quede dormido.
La Internet ha traído tremendos cambios tanto en la forma de vida de las
personas como el curso normal de los negocios. Primero fue una herramienta
para comunicación entre entidades de investigación, luego se convirtió en una
manera de acercar familiares lejanos hasta que irrumpió el uso comercial de
esta gran nube de conectividad que permite que se puedan hacer muchas cosas sin
realmente saber cómo se hace. Se cumple un poco con el ideal de que la
Internet, al igual que los servicios públicos como la energía y el teléfono,
están ahí siempre que queramos acceder a su vasta información y oferta de
actividad.
Para que todo esto haya sido posible, se tuvieron que desarrollar decenas, tal
vez centenas o millares, de tecnologías distintas casi todas, pero en su
mayoría complementarias. Desde el simple lenguaje HTML que hace posible el
web, hasta el visor, pasando por esquemas de conversión de archivos,
aceleradores de conexión, módem más rápidos, aceleración en el esquema de
conexión. Todas estas tecnologías traen solo beneficios para sus usuarios y
permiten la explotación de una infraestructura especial para conectividad en un
esquema que da al traste con el tiempo y el espacio como lo conocíamos antes de
la Internet.
Cada cierto tiempo, sin embargo, surge un concepto revolucionario, surge un
aprovechamiento de una tecnología de estas que mencionamos con anterioridad,
para extrapolar su aplicación y darle un fuerte golpe a la forma tradicional de
hacer los negocios. Las tecnologías por sí solas no constituyen amenazas, sin
embargo su aplicación para resolver grandes problemas de negocios y hasta
redefinir ciertos mercados empiezan a constituir campanazos de alerta a todos
los negocios que todavía piensan que la Internet no los afecta a ellos. Muy
parecido a los esquemas de defensa que sacamos cuando creemos que enfermedades
muy terribles como el cáncer o el SIDA, le dan a los demás pero no a nosotros,
hasta que nos ataca.
La mejor manera de ilustrar este concepto del campanazo de alerta es el caso
Napster. No es nuestra intención discutir la "legalidad" del
proceder de Napster. Ustedes conocen mi posición con respecto a los derechos
de autor, pero el esquema Napster es el ejemplo ideal para esta ilustración.
El formato de compresión MP3, con aproximadamente unos 30 meses de existencia
en la vía pública, permite que una pieza de música, que por lo general ocupa
unos 30MB de espacio en el formato tradicional, ocupe tan solo aproximadamente
unos 3MB en el formato MP3. Esta reducción de espacio permite que algo que
antes no era imaginable que se pudiera colocar en la Internet por problemas de
trafico y tamaño, ahora sea viable.
Teniendo la facilidad de transmitir archivos de música por la red con este
nuevo formato, Napster instaló una tecnología que le permite a cada usuario
conectado con su tecnología (un programa que se carga en el PC) pueda compartir
su música en este formato. Es así como se crece entonces la música a
disposición de los navegantes en la red.
Se presenta entonces un gran peligro para la industria discográfica. Los
autores ya publicados empiezan a ver sus regalías que se pierden como agua
entre los dedos, las casas disqueras pierden también su porción del ingreso por
venta de música en el medio físico. Luego de una ardua batalla legal, las
cortes ordenaron a Napster poner fin a la distribución de música protegida por
derechos de autor, sin embargo viene el choque entre las cortes en la vida real
y lo que realmente se puede hacer en el mundo del bit y el byte. Las casas
disqueras tenían que solicitar la remoción de cada canción mediante título y
autor, sin embargo una canción digitalizada puede recibir el nombre que se
quiera, lo que hace prácticamente imposible poder cumplir con la orden judicial.
El hecho concreto es que Napster todavía opera, todavía se transa su música a
través de la red y a cero costo, aunque ya anunció que para este verano
iniciará el cobro de una tarifa por el uso de su tecnología y ha establecido
alianzas con las disqueras para "vender" la música a a través de su
sitio. El impacto definitivo del formato MP3, y Napster en un usuario final,
con la baja en el precio de los grabadores de CD's es que permite a un usuario
final grabar un disco físico con las canciones que quiera, muy parecido a lo
que se hacia con anterioridad para pasar los acetatos a cintas en cassette,
pero con una altísima calidad ya que toda la transmisión es digital. El
formato MP3 y Napster también le permiten a nuevos artistas que encuentran
dificultad en financiar giras y rondas de pruebas en el medio tradicional, se
promocione a través de la red con muy buenos resultados.
La industria discográfica jamás se imaginó que el piso que tenía tan
sólidamente establecido en el mercado real fuera a ser tan sacudido por un
nuevo formato de grabación y de distribución. Aunque algunos ahora digan que
lo veían venir, realmente es asombroso el alcance que puede tener un simple
formato de compresión.
No solo la industria de la música está comprometida con este nuevo cambio de
reglas del juego. TODAS las industrias tienen como ser impactadas por la
Internet y sus tecnologías. Ya proliferan libros electrónicos por la red,
donde muchos autores han optado por saltarse las editoras y publicadoras y
asumir estos roles directamente. La comercialización del libro-e se hace
mediante cargo directo o mediante la venta de publicidad en el mismo, y aunque
se ha sabido de plagios, todavía no se tiene una sacudida tan grande como la de
la música. Si los libros cambian de medio, también sufrirá las industrias
conexas como la del papel, la de las tintas, al igual que las imprentas.
También se tiene efecto similar en los dispositivos de comunicaciones. Se ve
una gran puja entre los celulares y los equipos de cómputo de mano para ver
cual utiliza mejor la Internet. Ya las empresas financieras empiezan a
reconocer en la Internet y sus tecnologías una excelente forma de dar horario
extendido a sus clientes. En estos medios, donde todavía hay un elemento
físico que interviene, es un poco más difícil sacudir las reglas, pero se
pensaba que era difícil para todas las industrias tan solo unos meses atrás y
ya vimos lo que sucedió.
Internet ya dejó de ser una moda. Ya no es algo que solo le compete al vecino
o a la empresa al otro lado de la acera. Es de todos los días, de estar
atentos, de inclusive promulgar una alianza con sus tecnologías para obtener
ventajas competitivas modificando los negocios reales, antes que un
establecimiento punto com arrebate los clientes y mueva el piso del negocio.
Están advertidos.
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