|
|
Fragilidad de Internet
José Camilo Daccach T.
La tecnología en general, y la Internet en particular, no son frágiles. La fragilidad está realmente en la forma como estructuramos las soluciones.
Cada vez que sucede un evento de ataque indiscriminado de un virus como el de la semana pasada, que genera alta publicidad como resultado del alto impacto de la interrupción del servicio en Internet, se cuestiona la tecnología y su capacidad para manejar transacciones en el mundo real.
Desde 1996 se está utilizando la red con fines comerciales, y ya es común en países desarrollados como en economías tercermundistas, contemplar la red como un medio comercial, o por lo menos como medio y fuente de desarrollo económico. En Colombia, por ejemplo, forma parte de la agenda del gobierno y existe todo un destacamento bajo el ministerio de comunicaciones para promover el uso de la red en todos los ámbitos económicos del país. Programas similares hay en países vecinos.
Tal vez hace unos diez años podríamos vivir sin el correo electrónico, pero hoy no es imaginable que no tuviéramos acceso al mismo por lo menos una vez al día. La velocidad a la que se mueven los negocios exigen tecnología que le permita a las empresas responder al mismo ritmo. No tener acceso a estas tecnologías implica entonces aceptar un rezago en la respuesta y consecuentemente una posible salida del mercado competitivo.
Y así como el correo, se ha afianzado otro tipo de tecnologías facilitadoras, como las comunicaciones telefónicas vía IP (por las redes de datos), la videoconferencia, soluciones de vigilancia, el acopio de información en sitios Web, hacer viable el trabajo remoto de empleados de una empresa, el comercio entre las mismas en forma automática entre sistemas de información, solo para mencionar algunas. Al igual que el correo, muchas empresas ya dependen de esta tecnología para realizar su diario vivir.
No en vano entonces, existen planes de contingencia ahora llamados de continuidad, porque las empresas y hasta las personas no se pueden dar el "lujo" de quedarse desconectados, ni siquiera por cortos periodos de tiempo que exige un restablecimiento del servicio. La reducción en los precios de equipos hace que la configuración de soluciones de alta disponibilidad sea factible.
Por otro lado, se requieren procedimientos de actualización de sistemas, no solo de antivirus, sino de todas las aplicaciones que se utilicen al interior de las empresas o en el hogar. El virus (Slammer) de alto impacto en el 2003, afectó a los usuarios del SQL Server utilizando una falencia del programa que había sido ya corregida por el proveedor desde julio del 2002 y cuyo arreglo estaba abiertamente disponible. Cabe entonces la responsabilidad en el productor que deja abierto a problemas sus programas, pero también está la responsabilidad en los administradores de sistemas que no implementaron políticas de actualización de programas para aplicar los arreglos. Si bien es cierto que estas políticas requieren de procesos normalmente ausentes, como la prueba de estos cambios antes de implementarlos (ya que con frecuencia generan traumatismos en las instalaciones), no se pueden dejar de lado.
La tecnología en general, y la Internet en particular, no son frágiles. La fragilidad está realmente en la forma como estructuramos las soluciones, en ocasiones y con frecuencia por los costos que implica tomar las precauciones necesarias. Es imperante que se garantice la continuidad de los servicios de la Internet para la empresa, para evitar correr el riesgo de desaparecer.
|