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¿Para qué banda ancha?
José Camilo Daccach T.
¿Se deben hacer las aplicaciones que exigen altos anchos de banda aunque no esté popularizado todavía, o popularizamos la banda ancha antes de que haya aplicaciones apropiadas para ella?
Cuadro triple derecha
La Internet nos ha impactado a todos y todo lo que hacemos. En el hogar se utiliza para el entretenimiento y el estudio de pequeños y grandes, y para "conectarnos" con amigos y colegas a través de múltiples herramientas. En el trabajo, la utilización va desde el uso de sus tecnologías para la comunicación interna, hasta el desarrollo de sistemas de información centralizados que se basan en la conectividad que facilita la Internet para que diferentes sedes de una compañía puedan acceder a él.
Para poder participar de los beneficios de este nuevo medio, se requiere conectarse a él. La velocidad con la cual nos podamos conectar permitirá que se pueda transmitir mayor información desde y hacia la Internet. Las grandes empresas han estado acostumbradas a pagar por canales dedicados de comunicación altas sumas de dinero para conectar diferentes sedes de sus empresas. La ubicuidad de la Internet y de prestadores de servicios de conexión, hace que ahora implementar canales de comunicación de banda ancha por Internet sea muy sencillo.
Las primeras conexiones se hicieron mediante módem, a bajas velocidades, tan lentas que recuerdo a mi padre diciendo que alcanzaba a leer libros "por Internet", es decir, mientras la información bajaba, alcanzaba a leer unas cuantas hojas del libro físico que tuviera a mano. Estas velocidades de han ido aumentando en el esquema conmutado, y ahora es común la velocidad de 56K en los módem.
Esta conexión cubre exclusivamente la última milla, es decir, la conexión entre nuestro equipo y el del proveedor de servicios de Internet (ISP) y se refiere a la conexión que tiene el ISP con la Internet misma.
Algunas aplicaciones requieren poco ancho de banda, como el correo electrónico, y la consulta de páginas Web. Otras aplicaciones, como el manejo del vídeo a través de la red, exigen un mayor ancho de banda, y mayor aún si queremos que se tenga en simultáneo el video y el sonido, como en el caso de las videoconferencias. Sin embargo, aquí nos enfrentamos a uno de esos problemas de qué es primero, si el huevo o la gallina. ¿Se deben hacer las aplicaciones que exigen altos anchos de banda aunque no esté popularizado todavía, o popularizamos la banda ancha antes de que haya aplicaciones apropiadas para ella?
Dado que apenas hasta hace algunos meses en los países desarrollados, y en un futuro que no se puede determinar en los países de América Latina, la disponibilidad de banda ancha, bien sea por precio o por infraestructura, es prácticamente nula, los proveedores de información han desarrollado tecnologías que permiten la compresión del contenido que envían para poder utilizar las mismas conexiones conmutadas que ahora tenemos, con relativo buen desempeño.
Los diseñadores de sitios Web aprendieron a tener gráficas de alta calidad pero sin que necesariamente tengan que ser "pesadas" en tamaño. Se estructura mejor la información y se usan tecnologías como el streaming, el cache, y la compresión y descompresión para poder acceder a contenido de mayor tamaño o a mayor velocidad. Prueba de esto es poder utilizar el Messenger de Microsoft para hacer una videoconferencia entre dos computadores conectados mediante módem de 56K a la Internet.
Por el otro lado, tampoco es que haya mucho contenido hoy que exija altas velocidades para su transmisión. AOL y su fusión con Time Warner pretendía aprovechar el contenido de la segunda para ser transmitido a través del servicio de Internet de la primera. Todavía no hay una presentación clara de productos y servicios que hayan justificado la unión de estas dos empresas.
El llegar con banda ancha a los hogares también presenta una limitante en costo si se quiere hacer tendiendo redes alternas a la telefónica hoy. Existe entonces tecnología que permite el uso de las redes de cobre telefónicas actuales para la transmisión a alta velocidad, que solo requieren unos cambios en las empresas telefónicas, mucho menores en costo que tender una red alterna.
Sin embargo estos equipos los pagarán quienes se quieran conectar a alta velocidad, y los precios de los que se habla para estas conexiones, hacen pensar que sigue siendo muy costoso para la oferta actual. La Internet no se detiene, y las conexiones a sistemas de banda ancha aumentan cada día más. Esperaremos a ver qué empresas de contenido aprovecharán esta nueva disponibilidad de velocidad. De todas maneras, la consecución de masa crítica conectada a banda ancha en nuestros países será paulatina ya que en la medida que los navegantes expertos se mueven hacia la conexión más rápida, siempre habrá un gran numero de "principiantes" en la red que todavía utilicen el sistema conmutado.
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