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Arquitecturas en Evolución
José Camilo Daccach T.
Las arquitecturas de la tecnología informática han ido evolucionando para amoldarse a las exigencias de justificación, cada vez más estrictas.
Cuadro triple derecha
La arquitectura en tecnología informática se ha tomado siempre como una herramienta para poder tener marcos de referencia para sustentar y justificar la inversión en tecnología. Adicionalmente permiten mostrar en una hoja de papel, la estructura de tecnología informática (aplicaciones, redes, equipos, procedimientos) de la compañía. Estas arquitecturas y su aplicabilidad para la justificación de inversiones evoluciona constantemente, sin embargo no todas estas evoluciones son fáciles de asimilar y adaptar.
Hace ya varias décadas, cuando se inicio la implementación de sistemas de información en las empresas, la arquitectura, si es que la tecnología de entonces requería una arquitectura, era muy sencilla. Un gran computador en tamaño, pequeño en capacidad, algunas "pantallas" de acceso al sistema, pero la mayoría era procesada en lotes o en batch, para posterior análisis en inmensos listados rallados.
A pesar de que la inversión era muy grande en tecnología, también se podía justificar en forma rápida. La reducción de costos en las áreas de alto contenido de personas, como en la contabilidad o la nómina, permitían justificar el costo de los equipos. A esto se le suma la posibilidad de tener información contable de la compañía en forma más ágil y confiable, para toma de decisiones.
Con el avance de la tecnología, la conexión de PC's a los servidores, el manejo del cómputo en los PC permitiendo que la presentación gráfica al usuario fuera una realidad constituyó lo que llegamos a conocer como la arquitectura cliente/servidor. La red era la local, la que se encontraba al interior de la empresa, porque la conectividad por fuera de la compañía tenía costos muy altos.
El modelo inicial del cliente/servidor permitió colocar al alcance de los dedos de cada usuario un mundo de información para hacer su trabajo en forma oportuna y más confiable. El aumento de la productividad del trabajador del conocimiento era suficiente para sustentar el despliegue de PCs en los escritorios de todas las personas, y el acceso a servicios en servidores centralizados en la empresa.
Se pudieron aplicar en profundidad y con amplia cobertura aplicaciones para compartir archivos, compartir recursos, hacer copias de respaldo y hasta distribuir software a todos los PC. El desarrollo de aplicaciones permitía tener en el PC la visión gráfica para el usuario, aumentando su facilidad de uso, y generando un salto en la aplicación de la tecnología informática en todos los campos de la empresa.
No habían pasado muchos años, cuando aparece la Web, el visor, y las demás tecnologías que el desarrollo de la Internet nos arroja. Ahora el manejo del visor, que lo hace cualquier persona en forma intuitiva, permite reducir los costos de aprendizaje de nuevas aplicaciones. Adicionalmente, los pocos requerimientos para conectarse al sistema central a través de un visor, permiten que cualquiera con cualquier dispositivo se pueda conectar a un servidor Web en cualquier parte del mundo, y así tener acceso a la información necesaria con altísima ubicuidad.
Otra ventaja significativa, que aporta al ahorro en la utilización de estas tecnologías es la facilidad con la que se pueden integrar sistemas completamente distintos y de tecnologías diferentes, para presentar ante el usuario una visión única y así poder complementar lo que hasta ahora era prácticamente imposible. Tener en una misma pantalla la información de sistemas distintos, bases de datos de distintas empresa proveedoras, y hasta con archivos no tan estructurados.
A pesar de estas bondades, todavía las empresas no tienen las arquitecturas necesarias para aportar a la competitividad mediante flexibilidad en su quehacer diario. Hasta ahora todas las arquitecturas aplicaban nueva tecnología, pero el esquema era el mismo, basado en actividades y posteriormente en procesos cuando los movimientos de la reingeniería y las certificaciones de calidad hicieron carrera.
Ahora la filosofía es capacidad de la empresa, con altísima flexibilidad para adaptarse a los cambios y responder al mercado. Esto exige otro cambio estructural en la forma de ver el procesamiento de la información y la aplicación de la tecnología informática al interior de la empresa. Se requiere modelar o definir una arquitectura con base en los servicios que se brindan, primero a los que pagan (a los clientes) y luego los que soportan la atención al mismo. Los criterios ahora se basan en capacidades de operación de la compañía, más que en la automatización de procesos. Estas capacidades se conocen como los servicios que se brindan, y es sobre ellos que se debe aplicar la tecnología.
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