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Ricardo GoldbergerElegir la tecnología que conviene para que perdure en el tiempo a veces es más una cuestión ideológica que de tecnología.
Mencionábamos en una columna anterior la decisión que teníamos que tomar acerca de qué tipo de modelo productivo era el que queríamos, si uno que aportara tecnologías y conocimientos a la sociedad u otro que sólo quisiese producir dinero. Y que la capacitación debía, entonces, orientarse en el sentido que elijamos. Con algunos colegas y lectores hemos tenidos, días pasados, un conato de debate acerca de las intenciones, es decir, con qué intención una empresa viene a radicarse a la Argentina, con qué intención uno genera su propio emprendimiento y, en general, qué objetivo nos anima: de nuevo, si sólo ganar dinero o también mejorar la comunidad en la que estamos insertos. Esto viene a cuento porque en el mercado nos encontramos con ejemplos de todos los modelos, desde los que sólo buscan el rédito económico inmediato hasta los que piensan a largo plazo y generan instancias de mejoramiento de la comunidad. No quiero citar el mal ejemplo, pero sí resaltar el bueno. Compañías como Motorola, Intel y Microsoft, que han llevado a cabo acciones sociales validas, como los programas de educación de docentes o de conectividad y “tecnologización” de escuelas. Uno podría objetar que al final, el objetivo es siempre el rédito económico y que los movimientos, las maniobras que hacen este tipo de empresas no son más que crearse el campo, sembrar el futuro, generar futuros consumidores de sus productos. También podría argüirse que el consumidor, el comprador, no es tan ciego o tan automático como para ir a comprar lo que estas empresas le venden sólo porque hay estado “vendiéndoselo” desde la cuna. Aquí es donde entra el CIO a formar parte de la ecuación. De alguna manera el CIO es el comprador, del presente y del futuro. Al CIO le corresponde la tarea de hacer funcionar y mantener la estructura tecnológica de la compañía a la que pertenece (vaya perogrullada, la mía…) y hacerlo de acuerdo a esas pautas: ¿debe comprarle a una empresa que sólo se preocupa por su rentabilidad o a aquella que propende al mejoramiento de la comunidad en la que vive? Estoy seguro de que no va a faltar quien me diga que me estoy internando en terrenos ideológicos que no corresponden. Sin embargo, como es mi costumbre, no sólo no lo voy a negar sino que considero que es necesario en este caso. ¿Qué puede provocar más desconfianza o, al revés, qué puede ser más confiable a la hora de elegir un recurso? ¿Qué puede suceder si elegimos el software de una empresa que sólo piensa en el dinero? Tenemos en la Argentina más de un ejemplo de compañías que, cuando se vieron venir una crisis, levantaron campamento y dejaron a sus clientes en Pampa y la vía. ¿Un software libre o de código abierto que, si la empresa que lo soportaba cierra, puede seguir siendo mantenido por otra porque el código está abierto y ésta puede seguir con lo que estaba haciendo aquélla? Esto es cierto en teoría y dependiendo de la aplicación; aplicaciones muy complejas o delicadas requieren de mano de obra capacitada especialmente. Él código abierto no garantiza que cualquiera sea capaz de manipularlo. Tenemos en el país, también, ejemplos de compañías extranjeras que han seguido en el país a pesar de nuestras crisis, con lo cual, el soporte de un software propietario puede considerarse, convencionalmente, garantizado. La conclusión final es que siempre es mejor pensar a mediano o largo plazo que a corto. El CIO debe balancear las opciones y, sobre todo, las oportunidades. Exportar ahora que el dólar nos favorece, puede servir para pagar las deudas a corto plazo pero, ¿nos garantiza la supervivencia del negocio si las condiciones cambian? De la misma manera, el CIO tiene que pensar: esta infraestructura tecnológica que estoy montando hoy ¿permitirá la supervivencia del negocio mañana, si cambian las condiciones y, especialmente, si se supera la tecnología? Esa es una de las tantas preguntas que hay que hacerse antes de tomar una decisión.
Autor: Ricardo Goldberger
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