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No improvise en Internet
José Camilo Daccach T.
Debe quedar claro que debe hacer presencia en Internet cuanto antes, pero no sin un plan.
La Internet inició hace 30 años como un proyecto de unir varias universidades y ayudarse en proyectos colaborativos, donde las distancias ponían una barrera y no permitía que diferentes grupos de científicos pudieran compartir sus trabajos o mejor aún, trabajar en conjunto. El uso de la misma era estrictamente para tareas de investigación.
Aproximadamente en 1994, se inició el uso comercial de la red, con algunos proyectos incipientes, y retando a los principios filosóficos con los cuales la Internet había sido creada. Hoy no se discute la utilización económica de la misma ni su impacto en el día a día de los negocios. Es más, hay hoy en día un sinnúmero de empresas que no hubiesen existido sin la red. Igualmente hay una oferta de productos y servicios especialmente diseñados para utilizar la red.
El auge comercial ha creado modelos de negocios, arquitecturas tecnológicas, reglas para las transacciones, formas de pago apropiadas, lenguajes de programación específicos, nuevos requerimientos para los diseñadores, equipos inalámbricos, sistemas operativos ubicuos, y otra serie de condiciones que no tiene sentido enumerar. Esta proliferación de tecnologías, al igual que el concepto de la inflación del servicio, donde ya no basta con hacer presencia sino con igualar o superar la oferta de la competencia, hace que la toma de decisiones sobre por donde empezar o qué tecnologías utilizar se haga muy difícil y dispendiosa.
Entrar en Internet a participar y competir en la red está muy distante de lo que era hace solo un par de años: la creación de una página Web con algunas fotos, direcciones, la misión de la empresa, la foto del gerente, y una dirección de correo electrónico y el número del teléfono. Así empezaron muchas empresas, y tristemente, siguen así en su presencia en la red. Hoy se requiere un plan estratégico completo, que inicie como todos los planes estratégicos, con objetivos de la presencia en Internet, con el establecimiento de metas concretas y medibles, con flujos de caja para el proyecto, con beneficios alcanzables y especialmente con planes de trabajo, asignación de responsabilidades, reuniones de seguimiento.
Pareciera que la elaboración del plan que proponemos fuera todavía más complejo que el mal que queremos resolver. Sin embargo, a la velocidad con la que anda la Internet, es importante tener claro para donde se va y qué se pretende. Algunos detractores de la planeación opinan que cuando hay mucho que cambia, la planeación tiende a ser obsoleta. Estamos de acuerdo con la obsolescencia de los métodos utilizados anteriormente para efectuar planeaciones que duraban meses y a veces años. La planeación de Internet no puede tomar más de un mes en efectuarse, con la salvedad que las herramientas con las cuales se efectúen las implementaciones pueden cambiar, inclusive el orden en el cual se implementen los servicios que se quieran utilizar, pero si no hay un plan con objetivos claros que orienten el desarrollo, es casi garantizado que la presencia terminará siendo un fracaso.
No hay que mirar mucho para darse cuenta de todo lo que se puede hacer en la Internet. Desde tener una página con presencia exclusivamente, hasta vender vehículos, venderle excedentes de materias primas a su competencia, comprar productos y/o servicios, efectuar alianzas, atender a los clientes ágilmente. Entre toda esta funcionalidad y muchas más que salen cada día, hay que seleccionar cuáles darán mayor valor al cliente y en cuales se hace mejor uso de la bondad de la Internet.
Esta definición de objetivos debe generar dos planes de trabajo paralelos, uno que orienta las decisiones, desarrollo, diseño y puesta en marcha de la nueva tecnología para aprovechar las bondades de la Internet, y otro que oriente las decisiones de cambios que se deben hacer en los procedimientos internos de la compañía para poder atender efectivamente el trabajo que se generará de la presencia en Internet. Es común no tener en cuenta este segundo proceso, que repito, debe hacerse en paralelo, para garantizar que los resultados que arrojen en el primer plan de trabajo no se vean opacados por una mala ejecución.
Hoy, más que nunca, nadie pone en duda que la frase no es si se debe hacer presencia en Internet, sino cuándo va a empezar. La angustia de ver a toda la competencia, además de los amigos ufanarse de tener ya su sitio Web, hace que se tomen decisiones por "mandato de la gerencia" de querer estar en la red, sin embargo el apoyo, léase presupuesto, que se debe dar al proyecto por lo general no está tan disponible, razón por demás para incluir en el plan un capítulo completo de cuánto costará el proyecto y cuales serán los beneficios cuantificables.
Debe quedar claro entonces que debe hacer presencia en Internet cuanto antes, pero no sin un plan.
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