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Pensamiento Inductivo

José Camilo Daccach T. - Febrero 2001

El pensamiento inductivo parte de la existencia de soluciones preconfiguradas, y la tarea que queda es buscar qué problemas existentes se pueden resolver con ésta tecnología, o mejor aún, que problemas que aún no tengo (mejoramiento) puedo resolver o evitar usando esta nueva tecnología.



La forma tradicional de utilizar y seleccionar la tecnología (y en general de solución de problemas) utiliza el pensamiento deductivo. En este tipo de alcance, se selecciona un problema, se determina la forma en la cual se puede resolver y posteriormente se evalúa cuál sería la tecnología apropiada para aplicar a la solución seleccionada.

Acto seguido, se procede a implementar la solución, validar el logro de objetivos, detectar posibles ajustes, efectuarlos y seguir el proceso de validación, ajuste y prueba de tal manera que se llegue al objetivo.

Este esquema, que se ha utilizado por años en la justificación de proyectos de tecnología, tiende a desaparecer y dar paso a una nueva forma de aplicar tecnología, cobijada bajo el tema del pensamiento inductivo.

Pareciera un juego de palabras, pero el pensamiento inductivo es exactamente opuesto al pensamiento deductivo. El pensamiento inductivo parte de la existencia de soluciones preconfiguradas, y la tarea que queda es buscar qué problemas existentes se pueden resolver con ésta tecnología, o mejor aún, que problemas que aún no tengo (mejoramiento) puedo resolver o evitar usando esta nueva tecnología.

En este caso, no se requiere efectuar arduas jornadas de implementaciones, validaciones, pruebas y ajustes ya que las tecnologías seleccionadas ya han pasado por pruebas en otros sitios y precisamente son estas pruebas en otros sitios los que la hacen merecedora de ser considerada como una alternativa válida de implementación.

Las tecnologías de Internet se brindan para ser parte de este nuevo movimiento de aplicación del pensamiento inductivo. Tomemos por ejemplo la existencia del correo electrónico, que aunque existe hace más de 30 años, se popularizó con la Internet. Nadie puede alegar hoy en día que la tecnología no tiene utilidad. Tampoco se puede alegar que está en estado experimental ni que puede ocasionar tal o cual problema. Es una tecnología tan difundida, que ni si quiera se necesita una justificación económica para implementarla.

Otras tecnologías más exclusivamente cercanas a la Internet, como el http (protocolo con el cual se elaboran y sirven las páginas Web) y el FTP (protocolo para transferir archivos) también gozan ya de aceptación generalizada, lo que les da un halo de aprobación para ser utilizada sin mayores estudios y/o análisis.

Las tecnologías de Internet permiten entonces ejercer con buenos resultados el pensamiento inductivo, implementando soluciones que permitan lograr objetivos al interior de las empresas y a nivel personal, con muy bajo costo y con una altísima probabilidad de éxito, algo que no estaba ni remotamente garantizado con la metodología del pensamiento deductivo.

La aplicación del pensamiento inductivo no viene sola. Exige la utilización de estándares de industria que permitan replicar resultados ya obtenidos y probados. No tiene sentido que se utilice una tecnología no estándar cuando una estandarizada ya ha probado sus beneficios y cubre la funcionalidad requerida.

No se duda de la Web, no se duda del Correo Electrónico, no se duda de las bondades de la comunicación con clientes, proveedores, familiares, y las posibilidades de utilización de estas tecnologías son limitadas exclusivamente por su imaginación. Un sitio Web no necesariamente tiene que ser para vender algo, puede crear un árbol genealógico de su familia y tener un tablero de avisos donde cada miembro, por lejano que esté, se pueda enterar de las noticias, y a su vez pueda divulgar las propias. Un sitio FTP puede servir para que usted no tenga que viajar cargado de archivos por todo el mundo, sino que cuando llegue a su destino pueda bajar de la red lo que necesita en el lugar que se encuentre.

Dé rienda suelta a su imaginación, empiece a explotar estas nuevas tecnologías y disfrutar de una infraestructura ya probada y en pié tanto a nivel corporativo como personal.









© J.C.Daccach T. 1997 - 2008.
Todos los derechos Reservados
Ultima Modificación: Agosto 23, 2005

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa