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¿Cual aplicación es mejor?
José Camilo Daccach T.
Al momento de seleccionar aplicaciones hay muchas alternativas en cuatro modelos distintos que hacen difícil la selección.
Cuadro triple derecha
Las opciones que presenta el mercado del software hoy en día son tantas que terminan abrumando a quienes deben seleccionar entre una aplicación o la siguiente. Es claro que la política de implementar aplicaciones ya hechas prima sobre la alternativa de construir aplicaciones, sin embargo esta política con todas sus ventajas ya discutidas en otros artículos, trae también la consecuencia de tener que seleccionar una de las ya existentes.
Afortunada o desafortunadamente, existen ahora dos "tipos" de aplicaciones disponibles, además de las tradicionales segmentadas por tamaño de empresa. Era claro hace unos años que había aplicaciones para empresas gigantes, para empresas medianas y para empresas pequeñas, no tanto en tamaño de la empresa sino en el tamaño del presupuesto que quisiera invertir. Adicional a esto, surgen estrategias de los grandes proveedores de software para abarcar mayor mercado, presentando soluciones "Light" con implementaciones aceleradas, permitiendo que empresas pequeñas y medianas puedan acceder a la misma funcionalidad a la que acceden las grandes.
Pero ahí no para el problema, también surgen los movimientos de software gratuito a enrarecer el ambiente, presentando alternativas funcionales bastante cercanas a las aplicaciones líderes de industria, incorporando una variable más a la decisión de selección. Por último, están las de código libre (que no significa gratuito) que permiten que las empresas tomen ese modelo base de aplicaciones y lo ajusten a las necesidades del negocio.
Tenemos entonces cuatro opciones a pesar: software pago no modificable, software pago modificable, y software gratuito modificable y no modificable. Si analizamos la oferta de aplicaciones, podemos determinar con un rápido vistazo que hay más de 50 aplicaciones que pueden atender un problema en particular, haciendo más difícil la selección entre ellas, y haciendo más complejo el proceso en sí de evaluación.
El primer paso es hacer una lista corta de los posibles candidatos a ser evaluados. Seleccionar una de las cuatro opciones mencionadas arriba puede ayudar a acortar la lista, pero no perdamos de vista que el objetivo no es acortar la lista sino encontrar la mejor alternativa. Recomendamos entonces buscar referenciación a través de investigación de qué usa la competencia, qué aplicativos recomiendan las revistas especializadas, etc. Las grandes casas proveedoras de software son una fuente, como también lo son los portales de software gratuito.
El siguiente paso es tener claro al interior de la empresa cuales son esos puntos críticos que debe cubrir la aplicación. Hacemos énfasis en los críticos, porque, por ejemplo, todo sistema comercial permitirá llevar un inventario, hacer ingresos y egresos de mercancía de la bodega, facturar, y llevar una estadística de ventas. Pero no necesariamente permite el manejo de varias tasas de impuesto de venta para diferentes tipos de producto, o no maneje el esquema de multimoneda si la aplicación va a atender varios mercados.
Son estos puntos críticos los que se deben satisfacer con cualquiera de las soluciones que queramos implementar. No satisfacer estos factores para nuestra empresa en particular indicaría que estaríamos haciendo un flaco favor implementando aplicativos que no cumplen con las cosas "importantes" para nuestro negocio, sino que cubren las cosas "básicas" igual que para todos los negocios.
Adicionalmente, se deben evaluar factores como la facilidad de implementación, soporte en este proceso, lenguajes de operación de las aplicaciones, integración con otras que ya tengamos en pié, arquitectura tecnológica que utilizan, entre otros.
Puede que la aplicación sea la mejor y más económica, y hasta gratuita, pero no estamos dispuestos o en capacidad de afrontar un proceso de implementación, integración y afinamiento de los diferentes componentes que esto conlleva.
La selección no es solo entonces con base en la funcionalidad, aunque tremendamente importante, también se requiere evaluar los demás aspectos para garantizar que se obtendrá el verdadero beneficio de implementar la solución.
En caso de no encontrar la deseada, sigue existiendo la opción de programar en casa, pero eso ya sería tema de otro artículo, con otra problemática enteramente distinta a resolver.
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