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Dependiendo de la conexión
José Camilo Daccach T.
¿Será que la masificación del uso de Internet va en contravía de la calidad del servicio que se recibe? ¿Será que estaríamos dispuestos a pagar por una mayor calidad y disponibilidad de la Internet?
Cuadro triple derecha
Por más que quisiéramos apartarnos de temas económicos cuando se habla de la Internet y sus tecnologías, siempre terminamos, al final del día, volviendo a lo mismo. La aparición inicial de la Internet para uso científico generó la posibilidad de crear unas redes de alta velocidad, bien sustentadas en su modelo económico (pagada por los mismos proyectos científicos.
Luego se vivió una expansión de la red para acoger el uso comercial, inicialmente con reticencia, pero se impuso la facilidad de conectarse con todos a cualquier hora. Estudios sobre el impacto de la red en el desarrollo de países en desarrollo (valga la redundancia) llevaron a casi todos los gobiernos de estos países a fijar unas "agendas" que cumplieran con el objetivo de masificar el acceso a la red y sus bondades.
Ahí inicia el problema, la masificación sobre el modelo económico de cobrar por el uso, en estratos socioeconómicos donde se requiere esta masificacion, hace que los precios deban ser muy bajos. Durante varios años negocié precios de conectividad a la Internet con los grandes carriers, y no recuerdo la primera negociación, donde siendo yo el comprador, exigiera menor precio, mayor calidad y mayor disponibilidad.
Es obvio que al "intermediario" le toca también exigir al otro lado, a su proveedor, menor precio, pero el tema de la calidad y disponibilidad tienen un viraje distinto. Cuando el servicio es para el hogar, se estima que el "daño" que se tiene no es tan alto, porque realmente no hay mucha "productividad" desde el hogar y la Internet es más bien para uso de entretenimiento u asuntos personales de poca importancia.
Para los servicios corporativos, no es en vano que las empresas habían detenido planes de "correr a la Internet" como su solución de conectividad, y se habían quedado con sus conexiones dedicadas bien sea en redes propias, o negociadas con terceros a unos precios bastante altos, comparados con lo que la Internet ofrece, pero con calidad y disponibilidad garantizada, con redundancia, y demás elementos que permitan que la empresa no se pare por falta de conectividad.
Decir hoy que la Internet en el hogar es solo para cosas triviales es como tapar el sol con un dedo. Hoy desde Internet en el hogar se pagan las cuentas de los proveedores de todo tipo de servicios, se tiene el sistema de comunicación tanto escrito con el correo electrónico, como el hablado con la Voz sobre IP, se manejan calendarios comunes, agendas compartidas, y hasta se comparte información con el mundo que exige la disponibilidad de la conexión. Muchos servicios se han migrado a la Internet, desde el correo físico, hasta los juegos en comunidad, pasando por la telefonía, los álbumes de fotos, además de la creación de funciones que antes no se tenían, como el compartir en comunidad, y tener videoconferencias en forma gratuita. Quedarse hoy sin Internet en la casa es tan grave como que falte el agua, o la energía. Se ha convertido en un servicio público, que debería ser regulado de la misma manera.
Por otra parte, las empresas también empezaron a migrar sus conexiones a la Internet por el ahorro requerido en el gasto de comunicaciones. Algunas dejaron conexiones de respaldo, otras simplemente hicieron la migración completa a Internet. Esto sumado con la concentración de operaciones en un solo punto geográfico, hace que los planes de contingencia se deban estructurar en forma muy sólida para la fracción de telecomunicaciones. La garantía de disponibilidad del 99.6% que es la que en promedio dan los proveedores, y del 99.8% cuando se exige mayor cubrimiento, todavía dista de la calidad bajo parámetros de seis sigma (99.9999%) que significan un total de cinco y medio MINUTOS de indisponibilidad al año año!
LA misma disponibilidad se va a requerir en los hogares, pero a los precios que se cobra, para aumentar la cobertura, no se ve viable que haya un aumento sustancial en la calidad. ¿Será que estaríamos dispuestos a pagar por una mayor calidad y disponibilidad de la Internet? ¿Será que el tema es solo de precio, o tiene involucrada también la actitud de quienes brindan el servicio?
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