Todavía muchos se preguntas si vale la pena el esfuerzo en mantener presencia en las redes sociales, comparado con el retorno que se obtiene del mismo.

Han pasado más de 15 años de tener las redes sociales entre nosotros, como tecnología, sin embargo es en los años recientes que han cobrado “vida” tanto en lo personal como en lo laboral.

Resaltan o han sobrevivido, entre decenas (por no decir centenas) de ensayos, Facebook, Twitter (Ahora X), LinkedIn, Instagram y Pinterest que ya registra mayor tráfico que el mismo Twitter en los Estados Unidos.  Y siguen surgiendo nuevas redes como TikTok, y el uso de otras plataformas para conformar redes como YouTube.  Algunos agregan a estas redes, las herramientas de solo conversación mediante texto e imagen, como WhatsApp o el Messenger de Facebook, sin embargo consideramos que son herramientas complementarias al manejo de la red.



No es fácil generar sitios de redes sociales que tengan alto impacto, como lo confirman las reseñas mixtas sobre Google+, la red social de Google, que aunque presentaba unas características muy interesantes, no ha caló en el público en general, y al final terminó desapareciendo.

¿Pero si valen la pena? ¿Si producen los resultados que se esperan?

Considero importante separar dos tipos de usos que tienen connotaciones claramente distintas: el uso para redes personales, redes de amigos y familiares, y el uso empresarial para impulsar marcas, acercarse a los clientes, etc. En el ámbito personal, creo que no se discute el impacto que puede tener.



Acerca a los que están lejos, y nos deja ser parte de sus vidas. Inclusive, hasta para los que están cerca geográficamente, es probable que no haya habido contacto físico por tiempos prolongados, y en el ámbito virtual se mantenga un contacto más fluido. Sin embargo en el uso de las redes para asuntos personales, cada uno podrá decidir si lo hace o no y que tanto nivel de privacidad quiere aplicar. Dejamos hasta aquí el ámbito personal.

A nivel empresarial, hay muchas opiniones encontradas sobre si realmente vale la pena la participación en estas redes, en especial porque no se han logrado resultados exorbitantes que demuestren su efectividad, aunque la evaluación por este solo concepto termine siendo injusta para con las redes.

Lo que sí es claro, es que estamos apenas conociendo no solo para qué se pueden utilizar las redes, sino cómo hacerlo y cómo medirlo. Cuando se inició, se buscó generar masa crítica: era claro que enviar mensajes o compartir información con redes sociales de 10 miembros era insulso, y se generó una carrera por conseguir suscriptores, amigos, seguidores, o el título que recibieran los miembros en cada red. Claro que para que estos seguidores se quedaran o respondieran se requería generar contenido de interés.



Ahí se generó un punto de decisión importante: hago contenido para tan pocos? Pero si no lo hago, no llegan más. Y la primera sensación de fracaso cuando se estructuran inclusive equipos de personas para generar estos contenidos, y a su vez estos no generan interacción entre la comunidad, ni tráfico hacia los portales.

Hoy empezamos a tener en cuenta otra serie de métricas: no es tan importante cuantos tenga en su red social, sino qué tanto difunden, replican, “les gusta”, hacen Retweet, de lo que usted publica, y además a cuantos lo hacen. Una persona que replique todo lo que usted publica, pero que solo tienen 5 seguidores, no es muy útil en la tarea de hacer llegar el contenido a muchas más personas, especialmente al as que no están en su red.



El bajón fuerte en las acciones de Facebook luego de su oferta inicial, hacen predecir que el esquema económico basado en publicidad por sí solo no podrá sostener la compañía. Razón por la cual incorporaron manejo de dinero, integraron todas sus redes, incorporan tiendas virtuales, y muchos elementos más.  Muchas aristas para hacer rentable la red.

Para contrarrestar las «grandes masas» en estas redes sociales, aparecen redes de nicho, orientadas a un tema específico, con pocos usuarios (relativamente) pero alta pertinencia y alta interacción entre los mismos.

¿Está listo? ¿Valdrá la pena alistarse para esto?

La pregunta todavía está sin responder. Podemos decir claramente que algunas estrategias sobre redes sociales han tenido relativo éxito, pero que la mayoría de las empresas todavía no considera que valga la pena el esfuerzo. Tampoco se sabe si es por la construcción de las redes o lo que hacen las personas en ellas, o porque todavía no sabemos cómo explotarlas. Habrá que darle un poco más de tiempo al tiempo.



En el ámbito personal, hay muchos independientes o pequeños negocios que transan la mayoría de sus ingresos a través de las redes.  Para grandes empresas, especialmente comerciales como Amazon o Temu, también usan estas redes como medio de comunicación y enganche.  Para una empresa de construcción, por ejemplo, o de negocios similares, las redes no pasan de ser un elemento de comunicación adicional con el cual pueden generar interés y pedir información de contacto para dar continuidad a la transacción por otros medios.

Cualquiera que sea el caso, es indispensable que fije un objetivo realista y empiece a construir su masa crítica.  También es importante saber cuando desistir.  No todas las redes son para todas las cosas o empresas o personas.

 

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