Estamos a favor de todos los avances tecnológicos, pero no todos se tienen que implementar en todas las empresas para todas las necesidades

Hace algunas décadas, la tecnología era algo ajeno al mundo personal, se encontraba en forma escasa en el ámbito empresarial, y sus funciones eran bastante limitadas, para el uso de unos pocos.

Con el paso del tiempo, se fue extendiendo el uso de estas tecnologías a más personas y más procesos dentro de las empresas, y no solo para cubrir temas transaccionales como la facturación, los inventarios y la contabilidad, sino que también ahora contamos con sistemas que permiten hacer más fluidos los procesos encima de las transacciones, como las solicitudes de crédito, la elaboración de cotizaciones, y hasta la atención integral del cliente.



El cambio no ha sido solo en aplicación de la tecnología, sino también en la apropiación de la tecnología por parte de los usuarios no solo para actividades laborales sino también para familiares y personales. Los dispositivos móviles han generado una alta demanda de información, para trabajar y para entretenimiento, comercio, recomendaciones de actividades, redes sociales, y mucho más.

En este viaje, hemos pasado de la justificación de la tecnología para generación de valor y mejoramiento empresarial, a conceptos como status, prestigio, o lo que podríamos llamar el “factor wow”. Inició con los teléfonos celulares, continuó con los dispositivos de presentación como las pantallas planas, y ahora lo tenemos en las tabletas y portátiles.



Y aquí es donde se nos invita a volver a mirar la tecnología como elemento de generación de valor y que ese valor generado corresponda con el valor pagado por él. Pasamos de tener cambios tecnológicos importantes cada 18 o 24 meses a tener 5 y 6 cambios de tecnología en el mismo año!

Creo que estoy en lo cierto si afirmo que a pocos nos ha servido los cambios que se han generado en Word desde su versión del 2003. Tal vez algunos botones, y un par de elementos que permiten un poco más de productividad, imperceptible para el usuario esporádico. Sin embargo de ese entonces para acá, hemos tenido seis versiones más de la suite de oficina de Microsoft. Cambios sutiles, que para su aplicación requiere de la implementación de una nueva licencia, pero que en términos generales no agrega valor al proceso que hace el usuario. Y esto sin mencionar entre el 70% y el 90% de las funciones que no utilizamos de estas aplicaciones.

En los dispositivos sucede lo mismo. Estamos buscando pantallas mas grandes, táctiles, y de optima calidad y resolución, sin embargo una vez estamos ahí, es poco lo que podemos agregar. El iPad es un claro ejemplo de esta situación: agrega más velocidad de procesamiento y mejora la que que ya era una excelente calidad de presentación. El costo: que el dispositivo se caliente enormemente.



Debemos volver al concepto de tecnología suficiente, concepto del que abarca aplicar la tecnología suficiente para atender el requerimiento, que no necesariamente es la última tecnología, en especial cuando los cambios no eran tan rápidos, y que ahora con mayor razón exigen una nueva visita.

¿Para qué necesitamos tecnología, qué pretendemos resolver con su aplicación, cual es la tecnología que se adapta a resolver el problema con el menor costo posible y la mayor efectividad? Estas son las preguntas que debemos resolver, no que tan novedosa es la tecnología que vamos a implementar.  Reitero, nada en contra de lo novedoso, pero la gran mayoría de las empresas son seguidoras en la aplicación de tecnología.

Hoy tenemos elementos de juicio mayores como los Casos de Negocio en las empresas que permiten validar exactamente que es lo que se requiere y cual será el impacto de resolver el requerimiento, para poder determinar bajo criterios de generación de valor, y no de factor wow, si la nueva tecnología que se nos presenta se debe implementar, o si la que ya está implementada es suficiente. No nos malinterpreten, estamos a favor de todos los avances tecnológicos, pero no todos se tienen que implementar en todas las empresas para todas las necesidades.

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