Cualquier barrera que se interponga a la interacción entre empleados y clientes, entre aplicaciones incompatibles y fuentes de información, y entre empresas de todo tipo y tamaño se convierte en una barrera para el éxito. 

Todos los negocios tienen que ver con interacciones, entre empleados y clientes, entre aplicaciones incompatibles y fuentes de información, y entre empresas de todo tipo y tamaño. Cualquier barrera que se interponga a la interacción entre estos elementos se convierte en una barrera para el éxito.

Poder contar con las interacciones, su información, y las decisiones sobre las mismas, en tiempo real, es decir, cuando suceden, termina siendo entonces un requerimiento indispensable y de altísima importancia. Un negocio en tiempo real requiere tres tipos de habilidades:



  1. Coordinar las acciones y actividades de personas, socios de negocios, y las aplicaciones para obtener la mayor velocidad, sinergia y eficiencia. Esta coordinación de actividades hace que las personas, las aplicaciones y los socios de negocio sean más eficientes, y se aumenta la eficiencia de todo el sistema como conjunto.
  2. Asegurar que la información esté disponible cuando y donde se requiera, en el contexto que se requiera, y que se pueda tomar acción sobre ella. Con información así, las personas pueden en forma rápida y ágil identificar y analizar los problemas y las oportunidades tanto en su negocio como en el mercado.
  3. Apalancarse en dicha información para cambiar inmediatamente la forma como se asignan los recursos y se ejecutan las actividades. Esta flexibilidad le permite a las empresas responder a eventos y condiciones que representan oportunidad, y permite afinar la operación para un desempeño óptimo.

Es claro que para que un negocio se pueda desarrollar en tiempo real, requiere una tecnología que lo habilite, y esta tecnología por lo general se clasifica en tres componentes claramente identificables.

La infraestructura corporativa es la que permite y provee la habilidad para tener datos en tiempo real. Esta infraestructura se debe extender a través de las organizaciones e incluir la empresa ampliada para abarcar también clientes y socios de negocios. El flujo de esta información es de vital importancia para un negocio en tiempo real. Sea una pequeña empresa o la mayor corporación global, la infraestructura tanto en equipos, como aplicaciones y redes, es la que permite el flujo de la información.



La tecnología que habilita la integración del negocio desempeña dos funciones claras. Permite la interacción entre sistemas incompatibles y distribuidos, y también habilita la automatización y coordinación de procesos que involucran muchas personas y aplicaciones. Esta tecnología, básicamente representado en aplicaciones de software, permite modelar actividades y procesos, coordinar su ejecución, y controlar y monitorear los resultados.

Por último está la tecnología que propicia la optimización del negocio. Esta tecnología provee una retroalimentación permanente que permite evaluar constantemente el desempeño de todo el negocio e impulsar el cambio en la organización de tal manera que haya una adaptación constante al entorno y los requerimientos de éxito.

Lograr una implementación tecnológica de estas dimensiones no es tarea de una noche, ni efecto de una casualidad. Exige una correcta planeación de las arquitecturas de la empresa, definición de estándares tecnológicos que faciliten la integración, y un alto nivel de compromiso con los responsables de manejar la información, para garantizar que se cumple tanto la veracidad como la disponibilidad de la misma.

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