Está de moda hablar de Tecnología Digital, pero hasta que no tenga la máquina aceitada y fije un muy buen punto de partida para su implementacíon, es mejor no perder el tiempo con la moda.

Está de moda hablar de Transformación Digital.  Tecnologías emergentes y de avanzada como el Internet de las Cosas o la impresión en 3D, la realidad virtual, la robótica, son temas de muchos congresos y conferencias.  Pero de hablar de tecnología de moda es una cosa, y la realidad para llegar a aplicarla con valor para la empresa es otra totalmente distinta.

 Ahora todo es “transformación digital”, y se ha convertido en una sombrilla interesante para debajo de la cual incorporar todas las actividades que se puedan catalogar como “novedosas” en la aplicación de tecnología digital en las empresas. 



Pero nos olvidamos de algo fundamental: ¿Cuál es el punto de partida? No cómo empezar a hacer transformación digital, sino desde donde está partiendo el negocio para poderla hacer.  Cuales son las competencias, habilidades, políticas y tecnologías ya en pie que permitan pensar que emprender el camino hacia una empresa digital va a tener éxito.

Es a propósito que en el párrafo anterior ponemos la tecnología de última.  Poner un dispositivo para que mida algo y constantemente reporte su medición es muy sencillo. Incorporar tecnología de realidad virtual o impresión 3D no tiene ciencia.  Sin embargo, tener gente preparada para utilizarla, empoderada para que tome decisiones a partir de la información y tecnología a su disposición, requiere de un algo nivel de trabajo en la construcción de habilidades y competencias, y otro tanto de políticas corporativas.

A esto debemos sumarle el alistamiento tecnológico con que cuenta la compañía, desde la infraestructura, que ya debería estar en manos de terceros, el software transaccional, que debería ser provisto como software como servicio y actualizado para absorber las tecnologías recientes, y la calidad de la información que se procesa.



Cuando todo esto que mencionamos arriba está organizado, funciona sin problema, hace que la información fluya, que los procesos estén soportados en flujos de procesos organizados, que no haya “desperdicio” ni reprocesos, que los clientes estén atendidos en sus necesidades básicas, que el inventario cuadre, que la contabilidad esté al día, que la nomina se pague a tiempo sin sobresaltos, a todo esto llamamos “la maquina aceitada”.

Tener la máquina aceitada es a lo que nos referimos con el punto de partida.  No hace mucho sentido avanzar todavía más a la implementación de tecnologías modernas, e iniciativas de alto riesgo, cuando ni siquiera el procesamiento de los datos básicos y transaccionales del negocio están ordenados.  Será solo una invitación a fracaso, o a un pronto volver a lo cotidiano, sin darle mucho espacio a que lo nuevo funcione.

Ahora bien, aceitar la máquina no debe ser muy difícil si todavía tiene algunas partes que no ruedan con facilidad. Hay tendencias claramente comprobadas que quitan de las compañías las tareas “aburridoras” y que ya a estas alturas del partido poco valor agregan, como el manejo de las telecomunicaciones, el tener un centro de cómputo propio, desarrollar software no estratégico, entre otras tareas que pueden ser descargadas fácilmente en un tercero.  Ya se puede pagar por uso tanto la capacidad de cómputo como las aplicaciones básicas.   Realmente su cliente no le va a pagar más por su producto porque tenga usted el centro de computo muy bonito en sus instalaciones, o porque la factura la produzca un sistema de un tercero alojado en Noruega

Hay varios marcos de referencia que le permiten organizarse: PETI, ISO20000, CobiT, IT4IT, Business Tecnología Standard, CMMI, entre muchos otros.   Mejor aún, sus proveedores ya deberían estar manejando este tipo de procesos generalmente aceptados, entonces gana por punta y punta al contratar una administración de su plataforma que utilice estas prácticas.



De ahí entonces es que el primer paso para poder absorber esta nueva “moda” de la transformación digital, es aceitar la máquina, desde el punto de vista técnico, y crear cultura de cambio e innovación desde el punto de vista organizacional.  Una vez resuelto esto, ahora si concéntrese en digitalizar productos, digitalizar procesos y digitalizar la experiencia del cliente, todas dependientes en una máquina aceitada.

Luego si puede genera proyectos que permitan identificar su visión digital donde determinará qué retorno espera de las tecnologías que va a utilizar, y donde las va a aplicar. Hasta que no tenga la máquina aceitada, no pierda el tiempo en otras cosas.  Eso si, no dispare como regadera, dese la oportunidad de pensar su estrategia digital, identificar la visión, y generar proyectos de aplicación.



 

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