No es solo un cambio de forma de pago, es un cambio completo en los criterios bajo los cuales seleccionamos al mejor proveedor.

Cada vez es más evidente que el manejo de la tecnología informática en las empresas es tarea de empresas especializadas en el tema.

Al inicio de los procesos de sistematización, las empresas debían emprender la construcción de su propio software para implementarlo en los equipos que comprarían para estos procesos. Hoy tenemos proveedores de aplicaciones de todo tipo, para toda vertical de industria, y si requerimos algo particular que no esté hecho, también se puede contratar su construcción.

Hay que tener en cuenta que entonces los sistemas de información por llamarlos de alguna manera, eran más aplicaciones para digitalizar procesos que se llevaban a cabo en el mundo análogo. La digitalización de las transacciones contables que se generaban, o de los pedidos de un cliente, o de los pagos que se hacían a proveedores. Eran más unas “máquinas de escribir con memoria”. Hoy los sistemas revisten de integración entre los diferentes módulos transaccionales, además de servir de base para los sistemas de manejo de flujo de procesos, inteligencia de negocios, toma de decisiones y mucho más. 



Siempre se ha dicho que en tecnología, apenas uno compra algo, está “pasado de moda” u “obsoleto”, y para contrarrestar esto hemos generado unas estructuras de sistemas de información basados en estándares. Sin embargo, la constante evolución de la tecnología y la velocidad a la cual se introducen cambios, hace prácticamente imposible que una compañía cuyo curso de negocio no sea precisamente a tecnología informática, estar al día en todos estos adelantos, no solo por moda, sino por la productividad que generan con su implementación. 

Basta con examinar una solución adquirida hace cinco años no más, hoy debería amoldarse para manejar “apps” en los dispositivos móviles, ser compatible con el iPad, tabletas bajo Android, y dispositivos móviles. Esto no más, es un cambio gigante en tecnología que sería difícil abordar en empresas distintas a las proveedoras de tecnología. 

La construcción de una solución de tecnología la podemos armar a partir de varios bloques: la Infraestructura, los programas aplicativos, el almacenamiento de los datos, y el soporte a los tres. Y para cada uno de estos bloques, se están consolidando ofertas que permiten acceder a las tecnologías sin mayores riesgos de obsolescencia. 

La infraestructura está compuesta por los equipos servidores, los centros de cómputo, las comunicaciones, y los equipos de acceso. Esta infraestructura provee tanto las funciones de procesamiento como almacenamiento de datos, además comunicaciones entre la ubicación del servicio y quien lo necesita. Podríamos incluir aquí también las aplicaciones que se requieren para que la infraestructura funcione, como software para copias de respaldo, sintonizadores de servidores, limitadores de ancho de banda, entre otros. 



Los programas aplicativos hoy los podríamos dividir en tres categorías, por darles alguna clasificación. Están los que son open source, de código abierto y que además no tienen costo de licenciamiento. Hay otros que podríamos llamar de “gama media” que presentan una alta funcionalidad en algunos de los módulos requeridos, y otros que podríamos incluir como de “gama alta” que además de alta funcionalidad en la mayoría de los módulos presentan un alto grado de integración y rutas de desarrollo aceleradas. Entre más “alta” la gama, mayor el costo de licenciamiento. 

Por último están los servicios que proveen los diferentes proveedores, desde capacitación en la instalación hasta soporte en el mantenimiento de las aplicaciones o garantías de los equipos. 

Todo lo anterior aplica como anillo al dedo cuando compramos, cuando hay un cambio de propiedad entre el comprador y el vendedor, y tenemos buena experiencia en negociaciones de este estilo. Sin embargo, los altos costos de capital para acceder a todos los equipos y programas requeridos, hacen atractivo el esquema de prestación de servicios, donde inclusive se cambia la inversión de capital (CapEx) por gasto operativo (OpEx), generando hasta beneficios tributarios en algunos casos.

Ya hay muchos proveedores que ofrecen “paquetes” llave en mano, que incluyen la infraestructura, los programas, el almacenamiento de datos, y la operación de los mismos para copias de respaldo y afinamiento de procesamiento. Si bien los valores en el tiempo terminan siendo similares, ya que en nuestras latitudes no tenemos todavía empresas proveedoras con capacidades ociosas que puedan vender a precios marginales, el costo de inversión inicial es bastante menor. 

Es aquí donde los criterios cambian completamente: ya la lista de requerimientos y puntuaciones para seleccionar al mejor proveedor cambia de conceptos de compra y proveeduría puntual, a conceptos de prestación de un servicio por un tiempo determinado, y entre más largo sea el tiempo mayor calificación podremos otorgar. 

Un ejemplo sencillo para ilustrar: cuando compramos la solución, es responsabilidad del comprador proveer el sitio donde se alojarán los equipos, y los elementos que garanticen la continuidad del servicio. Por lo tanto, en el proceso de compra, esta variable no entra en juego. Cuando adquirimos un servicio, es responsabilidad del proveedor garantizar esta continuidad, por lo que se hace indispensable que esto se evalúe durante el proceso de selección. 

No es solo un cambio de forma de pago, es un cambio completo en los criterios bajo los cuales seleccionamos al mejor proveedor.



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